La Mortalidad Infantil !!

La Mortalidad Infantil !!

sábado, 4 de septiembre de 2010

Mortalidad Infantil

Mortalidad Infantil



















El número de muertes de niños en el mundo, aumenta tristemente año tras año. La cantidad de muertes son mayores en los países con menos recursos o en estado de guerra, como Afganistán.


En demografía, tasa que indica el número de individuos menores de nueve años fallecidos a lo largo de un periodo de tiempo determinado. La medida de la mortalidad infantil, así como el de la esperanza de vida, o edad promedio que se alcanza en la vejez, es uno de los indicadores del grado de desarrollo social con el que cuenta un grupo humano.


Por regla general, los datos se expresan en términos de número de muertes por cada mil individuos, agrupado por edad, sexo, localidad o país, o grupo social. Dentro concepto de mortalidad infantil hay varias categorías: neonatal, posneatal, e infantil y otros como preescolar y escolar.


La erradicación de enfermedades, los cuidados prenatales, las condiciones de higiene, así como el número de centros de salud y su equipamiento por número de habitantes son factores que contribuyen a que disminuya la tasa de mortalidad infantil.

 
Muerte por Ininacion


El clima, la deficiente planificación agrícola, la inestabilidad política, la ineficacia y mala administración de los recursos naturales, son las causas por las que millones de niños mueren de hambre en el mundo. La tasa de mortalidad infantil es una de la más alta en el continente africano.

 
Mortalidad en el mundo

Estos son los páises por Continentes con mayor indice de Mortalidad Infantil


Europa: Albania- 30%


África: Sierra Leona- 166%


Oceanía: Papua-Nueva Guinea 68%


América Central y América del Sur: Haití- 86%


Argentina 24% (en aumento en los últimos años)


América del Norte: México- 36%


Asia: Bután- 124%

AFRICA.- UNICEF ALERTA DE QUE LA GRAN MAYORÍA DE LA MORTALIDAD INFANTIL MUNDIAL SE REGISTRA EN AFRICA


AFRICA.- UNICEF ALERTA DE QUE LA GRAN MAYORÍA DE LA MORTALIDAD INFANTIL MUNDIAL SE REGISTRA EN AFRICA

La agencia advierte de la necesidad de fomentar la paridad de género mediante la escolarización de las niñas
MADRID, 2 (EUROPA PRESS)
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó hoy de la necesidad de combatir los grandes problemas que arrastran los niños en el continente africano, ya que siete de los diez países del mundo con mayor índice de mortalidad de menores de cinco años se encuentran en Africa Central y Occidental. El 8 por ciento de estas muertes se deben al sida. Asimismo, advirtió de que en Africa se hallan ocho de los diez países del mundo que más lejos están de alcanzar la paridad de género y destacó la importancia de fomentar la escolarización de las niñas para revertir esta situación.
El tema de la educación en Africa fue uno de los principales puntos destacados hoy, durante un encuentro con los medios de comunicación en la sede de UNICEF en Madrid, por la encargada del programa humanitario de la agencia en Casamance (sur de Senegal), Carmen Garrigos, una valenciana de 50 años, enfermera de profesión y especializada en medicina tropical.
En esta región senegalesa, donde Garrigos trabaja desde 2000, UNICEF-España está implicada en un proyecto de educación cuyo principal objetivo es conseguir la paridad educativa entre niños y niñas, con la colaboración del Ministerio de Educación de Senegal. Según Carmen Garrigos, lo habitual en esta región --de mayoría musulmana-- es que cuando la niña alcanza la pubertad, una vez que ha aprendido el Corán, la comunidad considera que "ya ha cumplido" y que debe dejar la escuela para ayudar a sus madres en las tareas familiares y del campo.
Por ello, la principal estrategia en la zona ha consistido en atraerse el apoyo de los líderes religiosos, lo cual, según UNICEF, ha mejorado la permanencia de las niñas en la escuela y ha favorecido un cambio de actitud del profesorado y una mayor implicación de los padres. "Si el hijo del imam va a la escuela, los demás se animan a mandar a sus hijos", afirmó Garrigos. "Para ello, hemos acudido incluso a textos del Corán, como el que dice que hay que buscar la sabiduría incluso en China", explicó.


La responsable destacó cómo en localidades muy próximas entre sí, con la misma religión y pertenecientes al mismo clan, la diferencia de escolarización de niñas puede registrar diferencias importantes, desde el 10 hasta el 70 por ciento. La clave, precisó, está en el grado de implicación de la propia escuela a la hora de acercarse a los hogares para captar alumnas. "Las escuelas y los profesores que consiguen atraer niñas se benefician del apoyo de UNICEF", explicó.
El proyecto en Casamance incluye la construcción de pozos y letrinas próximas a escuelas (que ya benefician a 56.000 niños) o la sensibilización contra las minas y frente al conflicto intercomunitario que se vive en la región. Cerca de 122.000 niños de 141 escuelas "ya han visto el vídeo, en lengua local, de sensibilización sobre las minas". Aparte, los propios maestros reciben capacitación para la prevención en situación de conflicto y para paliar el estrés que éste causa en los niños

La crisis económica mundial y su influencia en los logros y avances de la reducción de la


La crisis económica mundial y su influencia en los logros y avances de la reducción de la



mortalidad infantil


La Mortalidad Infantil (MI) representa el riesgo (probabilidad) de morir durante el primer año o antes


de los cinco años de vida (MI en menores de cinco años). Es un indicador sintético del desarrollo


social y económico de toda una comunidad, que se utiliza como medida de bienestar social,


desbordando los límites del sistema sanitario de una nación. La MI es un evento trazador del


desarrollo y del estado de salud de la población, particularmente de la capacidad de la sociedad en


conjunto para brindar adecuada y oportuna atención al binomio madre- hijo; está relacionada con la


calidad y acceso a los servicios de salud, el nivel de instrucción de la madre, con el acceso a


alimentos en adecuada calidad y cantidad en la mujer gestante y durante los primeros cinco años


de vida, la conformación de la familia y con los factores intrínsecamente unidos al evento como el


parto prematuro, el bajo peso al nacer y las edades extremas de la madre4.


Entre las principales causas de mortalidad infantil se encuentran causas prevenibles tales como la


desnutrición, las enfermedades respiratorias e intestinales, el paludismo y el sarampión. Otras


causas son: infecciones, anomalías congénitas, Síndrome de Muerte Súbita, accidentes, entro


otros.


Como se evidencia, la mortalidad infantil es el resultado de diversos factores socio-ambientales y


económicos relacionados entre sí. Igualmente, los Objetivos de Desarrollo del Milenio presentan


sinergias que permiten que el avance o retroceso de alguno, afecte el cumplimiento de los otros.


En este sentido, la crisis mundial sin duda afecta los logros y avances alcanzados a la fecha en la


reducción de la mortalidad infantil, debido a que factores tales como:


- la caída en los ingresos de los hogares,


- la reducción en los gastos de información y servicios de salud pública que pone en riesgo a las


mujeres embarazadas y a los recién nacidos y niños,


- el aumento del costo de los alimentos,


- el aumento en el costo de las vacunas o de la financiación para adquirirlas.


Entre otros, podrían aumentar aún más el deceso de lactantes y niños de corta edad, con impactos


desproporcionados en mujeres y niñas. Una estimación sugiere que el resultado del colapso

Causas de las desigualdades en salud infantil

Causas de las desigualdades en salud infantil


Se estima que más de la mitad de las muertes en menores de 5 años son atribuibles a pocas enfermedades, especialmente neumonía, diarrea, malaria, sarampión y HIV/sida. La desnutrición se asocia con aproximadamente el 60% de estas muertes. Estas enfermedades afectan principalmente a los pobres. Los determinantes inmediatos afectan directamente la salud infantil (por ejemplo, las prácticas alimentarias, las actividades preventivas, la atención durante el embarazo y el parto), mientras que los determinantes subyacentes actúan indirectamente mediante sus efectos sobre los determinantes inmediatos (por ejemplo, educación materna, ingreso familiar, acceso a los sistemas de salud).


El bajo peso de nacimiento está relacionado con la desnutrición materna antes y durante el embarazo y las deficiencias en micronutrientes de la madre aumentan la morbimortalidad en los niños. Un niño desnutrido tiene más probabilidades de contraer infecciones y la desnutrición contribuye en al menos un tercio de las muertes en los menores de 5 años. El amamantamiento exclusivo durante los primeros 6 meses brinda los nutrientes requeridos y reduce la mortalidad infantil por enfermedades infecciosas y desnutrición.


En casi todos los aspectos nutricionales los pobres tienen desventajas con respecto a las personas con mejores condiciones socioeconómicas. En efecto, el estado nutricional materno es peor en los países pobres y, dentro de las naciones, entre las personas con menores ingresos. La ingesta calórica proveniente de las comidas complementarias, que se torna importante después de los 6 meses, marca una brecha socioeconómica, así como el consumo de sal yodada, que también es menor en las regiones pobres. El único patrón alimentario que es favorable para los pobres es la lactancia materna, principalmente en los países en vías de desarrollo, ya que el amamantamiento disminuye con el incremento del nivel socioeconómico. La higiene, el acceso a agua segura y a redes cloacales, así como el ambiente en el que viven los niños son también determinantes inmediatos importantes para la salud infantil. La eliminación adecuada de las heces, así como el lavado de manos luego de la defecación y antes de la preparación de las comidas puede proteger a los niños de las diarreas y otras enfermedades transmisibles por el agua. La contaminación del aire doméstico producto de la combustión del carbón y otros combustibles como madera, estiércol y residuos de fibras para cocinar o calefaccionar la vivienda, junto con la inadecuada ventilación, incrementan el riesgo de neumonía en los niños y el bajo peso de nacimiento. En estos aspectos, los pobres también tienen desventajas con respecto a las personas con mayores recursos socioeconómicos.


La atención durante el embarazo y el parto tiene como consecuencia que los recién nacidos sean más sanos y puede contribuir a la implementación de prácticas adecuadas de alimentación para el neonato, el niño y sus madres. El mayor intervalo entre los embarazos puede mejorar la supervivencia de los niños subsiguientes. La vacunación contra el sarampión demostró efectos beneficiosos. El uso regular de insecticidas para la prevención de la malaria puede reducir las tasas de infección y mortalidad en las áreas geográficas endémicas. Los pobres tienen menores tasas de atención durante el embarazo y el parto, de uso de anticonceptivos y de vacunación. La demora en la búsqueda de atención médica para algunas enfermedades infantiles contribuye en hasta el 70% de las muertes en la edad pediátrica. La decisión de consultar al médico se asoció con un mayor nivel socioeconómico, al igual que la adhesión al tratamiento.


El hecho de que la mayoría de los determinantes inmediatos de la salud infantil sean peores en los pobres, no necesariamente significa que solamente los bajos ingresos económicos sean la causa de estas desigualdades, ya que hay otros factores determinantes subyacentes involucrados. La mayoría de los determinantes inmediatos tienden a mejorar con los mayores ingresos económicos, como la ingesta calórica de los adultos, la probabilidad de atención durante el embarazo y el parto, la probabilidad de vacunar a los niños, la disminución de la contaminación dentro del hogar y la probabilidad de búsqueda de atención médica ante las enfermedades. No sólo es importante el ingreso económico total, sino el grado de control que ejercen las mujeres sobre los recursos financieros del hogar. Además, los precios elevados tienen mayor impacto en los hogares pobres, especialmente en el costo de los alimentos y el acceso a los servicios de salud.


La provisión de servicios sanitarios accesibles y de buena calidad también es importante y en estos aspectos los pobres tienen desventajas. La accesibilidad depende de la distancia geográfica, de la infraestructura de los caminos y de los medios de transporte, y los pobres en general deben recorrer mayores distancias para lograr atención médica. Por otro lado, los servicios sanitarios de las regiones pobres pueden ser accesibles geográficamente, pero mal organizados y carentes de recursos humanos y materiales como drogas, vacunas, anticonceptivos o personal entrenado. En muchos países se encontró que el nivel de educación de la madre se asoció con un incremento en la supervivencia del niño y una disminución de la desnutrición, aun cuando otros factores determinantes hayan permanecido constantes.


La mayoría de los determinantes inmediatos como la ingesta de comidas complementarias en los lactantes, la buena higiene como el lavado de manos y la eliminación apropiada de las heces, la probabilidad de recibir atención médica durante el embarazo y el parto, la correcta inmunización de los hijos, la probabilidad de buscar atención médica frente a las enfermedades infantiles y la adhesión a los tratamientos mejoran con los mayores niveles de educación materna. El vínculo entre educación materna y salud infantil y la tendencia de las mujeres pobres a tener un menor nivel de educación constituyen una de las explicaciones clave de por qué los niños pobres mueren antes y están desnutridos. Otro factor importante es la infraestructura de la comunidad, como la provisión de agua potable y de sistemas de desagües cloacales, así como la disponibilidad de electricidad. La disponibilidad de agua segura para el consumo y la adecuada eliminación de los desechos mejoran la salud infantil, la provisión de electricidad se asoció con una menor mortalidad infantil.

Infecciones respiratorias, desnutrición y accidentes caseros: causas de mortalidad en menores de cinco años

Infecciones respiratorias, desnutrición y accidentes caseros: causas de mortalidad en menores de cinco años



El cuidado de los padres hacia sus hijos y el fotalecimiento de las políticas institucionales son algunos elementos necesarios para evitar esta clase de problemas.


Las infecciones respiratorias, la desnutrición y los accidentes caseros son unas de las causas principales de mortalidad en niños menores de 5 años.


La mortalidad infantil es un indicador del nivel de desarrollo de un país y, de algún modo, el reflejo de sus prioridades, según Unicef. En Colombia, la tasa de mortalidad en menores de 5 años es de 22 niños por cada 1.000 nacidos vivos.


La primera causa de fallecimientos en esta edad es la infección respiratoria aguda (26 por ciento), seguida de la desnutrición y la anemia (21 por ciento), las malformaciones congénitas (19 por ciento) y los accidentes en el hogar (17 por ciento). Entre más pequeño es el niño, más probable es que el accidente lo cause alguien cercano a él (un familiar).


“El 75 por ciento de las muertes antes del primer mes de vida se presentan en la primera semana y representan el 51 por ciento de la mortalidad en infantes menores de 5 años”, afirma Hernando Baquero, presidente de la Asociación Colombiana de Neonatología. Las principales causas son prematurez, infección severa, asfixia y sus complicaciones.


La tasa de mortalidad en menores de 1 año es de 16 niños por cada 1.000 nacidos vivos. La neonatal (antes del mes de vida) se estima en 12 por cada 1.000 nacidos vivos –otros hablan de 7,2-. En el 2006 fallecieron 6.753 bebés entre el nacimiento y los 28 días, de acuerdo con registros del Dane.


Según el doctor Baquero, la probabilidad de morir en los primeros 28 días de vida se duplica en zonas como el Chocó, los Llanos Orientales y la Costa Atlántica.


“Con respecto a la mortalidad fetal o neonatal, se estima que un alto porcentaje está definido por el estado de salud de la madre, otro por la organización de los servicios de salud e, igualmente, por las condiciones del feto”, indica el Ministerio de la Protección Social. En América Latina y el Caribe –dice un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)- nacen cada año alrededor de 12 millones de niños y de estos se calcula que cerca de 400.000 mueren antes de cumplir los 5 años de edad y 270.000 fallecen antes del primer año. Entre 1990 y el 2003, el promedio regional de la mortalidad infantil disminuyó de 43 a 25 por 1.000 nacidos vivos.


Causas prevenibles


La IRA (Infección Respiratoria Aguda) y la EDA (Enfermedad Diarreica Aguda), por ejemplo, son prevenibles con lactancia materna, higiene y saneamiento básico, vacunación y controles médicos.


En los recién nacidos, el bajo peso al nacer es otra causa de mortalidad y tiene estrecha relación con la nutrición de la mamá. “La probabilidad de que un niño con bajo peso fallezca en el primer año de vida es de dos a cuatro veces mayor comparada con la de los niños que nacen con un peso adecuado. Además, tiene mayor riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades coronarias e hipertensión arterial, patologías adultas de origen fetal”, afirma Nora Corredor, oficial de proyectos de salud y nutrición del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef.


La desnutrición y la anemia también son prevenibles; así mismo, enfermedades congénitas como los defectos del tubo neural. Estos se pueden evitar en más de un 50 por ciento con el consumo de ácido fólico antes del embarazo, indica la experta. Si las mujeres en edad fértil ingieren alimentos ricos en este nutriente, disminuyen las probabilidades de dicha malformación, conocida como espina bífida, pues el tubo neural se forma en las primeras semanas de gestación.


Si en los primeros tres meses de embarazo la mujer no come de forma balanceada, afecta la capacidad del embrión para desarrollarse y sobrevivir; así mismo, una nutrición deficiente al final de la gestación puede provocar retraso en el crecimiento fetal.


En este estado se requieren calorías adicionales al día y mayores cantidades de vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas. “No podemos separar la salud de la madre de la del recién nacido, y la mortalidad materna es alta aún. Cuando la mujer muere en los momentos previos al parto, es mayor la probabilidad de que ese hijo muera en el primer año de vida. Hay que disminuir la mortalidad neonatal con servicios de atención obstétrica de calidad, alimentación adecuada a las gestantes y atención adecuada en el posparto”, comenta la oficial Nora Corredor.


Así mismo, una atención de calidad desde la gestación podría disminuir la muerte prenatal. En el país mueren, en promedio, cerca de 600 gestantes cada año por complicaciones derivadas del embarazo y el parto. En el 2006, la tasa de mortalidad se ubicó en 75 muertes por cada 100.000 nacidos vivos (dato del 2006). Aunque si bien aún es alta, es mucho menor que la registrada en el año 2000: 104,9 por cada 100.000.


Según el Ministerio de la Protección Social, ha habido una reducción cercana al 46 por ciento en estas cifras entre los años 1998 y 2006.


Las principales causas de mortalidad materna son: enfermedad hipertensiva, hemorragias, complicaciones del embarazo, el parto y el puerperio, infecciones, parto obstruido, enfermedades infecciosas y aborto.


“Gran porcentaje de la morbilidad y mortalidad materna está relacionada con las condiciones de operación del servicio, del conocimiento y habilidad del talento humano para resolver adecuada y oportunamente las complicaciones”, dice el Ministerio.

Enfermedades respiratorias y diarreas, principales causas de muerte infantil

Enfermedades respiratorias y diarreas, principales causas de muerte infantil

Unos 45 niños y niñas menores de cinco años mueren por infecciones respiratorias agudas y diarreas

Tegucigalpa, Honduras. (18 ENERO 2008) Enfermedades respiratorias agudas, diarreas, prematurez, problemas perinatales son las principales causas de la muerte infantil de acuerdo a datos estadísticos de la Secretaría de Salud.
Estos resultados concuerdan con los del Estado Nacional de la Infancia 2007 presentado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) donde se detalla que el mayor numero de muertes de niños y niñas menores de cinco años es debido a diarreas, enfermedades respiratorias agudas y problemas ocasionados durante el parto.
Además, las estadísticas manejadas por la Secretaría de Salud reflejan que la mortalidad materna ha experimentado un descenso importante, pues de 182 mujeres que morían al dar a luz se ha reducido a 108.
En cambio, la mortalidad infantil es de 23 por cada mil niños nacidos vivos siendo las causas principales problemas perinatales como trauma, sepsis y prematurez.
Asimismo, el informe resalta que unos 45 niños y niñas menores de cinco años mueren por infecciones respiratorias agudas y diarreas.
Por lo anterior, una de las prioridades del sector salud es fortalecer las acciones de prevención de mortalidad materna e infantil, contempladas en el Plan Sub-sectorial financiado por Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
En ese sentido, se contempla la construcción de nueve clínicas materno-infantil, dos hogares maternos y mejoras en el hospital de Gracias, Lempira y La esperanza, Intibucá además de contratar más recursos humanos y comprar equipo medico quirúrgico.
Para lograr este objetivo, la Secretaría de Salud esta brindando apoyo y extensión de cobertura a la estrategia de Atención Integral del Niño en la Comunidad (AIN-C) en los departamentos de Copán, Lempira, Intibucá, La Paz, Ocotepeque y El Paraíso.
No obstante, para la implementación del Plan Sub-sectorial para la reducción de la mortalidad materna e infantil se han recibido 116 mil millones de lempiras de diferentes agencias de cooperación canalizados a Copán, La Paz, Lempira e Intibucá por ser los departamentos más pobres del país.
También se prevé fomentar una campaña masiva de comunicación materno infantil.

Mortalidad Neonatal

Mortalidad Neonatal



La difusión de medidas simples evitaría tres millones de muertes de recién nacidos


Unos 450 bebés mueren cada hora por causas prevenibles. Una serie de estudios, publicada en The Lancet, denuncia las altas cifras de mortalidad durante las cuatro primeras semanas de vida.
Cada año, cuatro millones de bebés fallecen durante estas primeras semanas de vida. A pesar de que el 99% de estas muertes se produce en los países de riqueza baja o media, son las naciones ricas las que concentran la mayoría de recursos para fomentar la supervivencia. Éstas son sólo algunas de las conclusiones expuestas en una serie de estudios publicados en The Lancet con los que se pretende concienciar sobre la mortalidad neonatal.
Hace más de cuatro años, los 192 estados miembros de la ONU se comprometieron a cumplir los "Objetivos de desarrollo de la ONU" para el año 2015. Entre ellos se incluye la intención de reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años y la de disminuir los fallecimientos maternos en un 75%.
El primer trabajo de la serie sobre superviencia neonatal destaca que el número de muertes en las cuatro primeras semanas de vida sigue aumentando. Tres cuartas partes de estos fallecimientos tienen lugar durante los primeros siete días y, sobre todo, en las horas posteriores al alumbramiento.

Las infecciones severas (en un 26% de los casos), un nacimiento prematuro (28%) y la asfixia (23%) son las causas principales, según apuntan los autores. El bajo peso del bebe, las complicaciones del parto y la pobreza son otros factores que también están estrechamente ligados.
"Mientras que desatendemos estos retos, 450 recién nacidos mueren cada hora, principalmente por causas prevenibles, lo que es inconcebible en el siglo XXI", concluye la investigación.
El segundo artículo publicado en The Lancet analiza 16 tipos de iniciativas con las que disminuir la tasa de mortalidad. "Están disponibles una serie de intervenciones factibles y altamente rentables que pueden evitar hasta un 72% de los fallecimientos neonatales", afirman los autores de esta investigación provenientes de Inglaterra, Suiza, Pakistán y EEUU.

Según ellos mismos explican, es necesario propiciar los cuidados en la familia o en la comunidad y, en general, fuera de los hospitales. En este sentido, es importante una educación sanitaria que permita "mejorar las prácticas en los hogares, crear demanda de una atención cualificada y mejorar su búsqueda". "El verdadero reto es hacerlo llegar con una amplia cobertura a los países que tienen unos sistemas sanitarios débiles", añaden.
"Generar una intención política y un liderazgo es el verdadero desafío al que se enfrentan los legisladores y los sistemas de salud a la hora de convertir nuestras estimaciones en una realidad", recalca el texto.


"Cada año cerca del 70% de las muertes neonatales (casi tres millones) se producen porque las intervenciones simples y eficaces no llegan a los que más lo necesitan".
Los autores de esta investigación afirman que, en los países con un mayor índice de mortalidad, este tipo de proyectos posee una cobertura baja, desequilibrada y lenta.

 
"Para mejorar el sistema y salvar las vidas de los recién nacidos y de sus madres, el análisis presentado aquí sugiere la necesidad de doblar o incluso cuadriplicar el presupuesto sanitario en muchos de los países más pobres del mundo, a la vez que se incrementa el compromiso de utilizar los recursos. Es esencial la acción en las naciones y dirigida por estas naciones", finaliza el documento.

 
"El progreso es posible en los estados de renta baja y que no poseen una tecnología muy desarrollada".

"Muchos legisladores y profesionales de la salud no son conscientes de que más de 10.000 bebés mueren a diario, principalmente por causas que se pueden prevenir".

"Es hora de traducir los imperativos políticos en esfuerzos programáticos, de convertir las declaraciones de intención en acciones, y de generar la voluntad política para afrontar el problema",
 inciden los investigadores mientras proponen una serie de acciones que podrían ejecutarse en el plano nacional o en el internacional.
"El coste por cada muerte neonatal que se evita se estima en unos 2.100 dólares (casi 1.600 euros). La salud materna, de los recién nacidos y de los niños recibe poca inversión en relación con la alta cifra de muertes. Los donantes internacionales y los líderes de los países en desarrollo deberían responsabilizarse de cumplir con sus compromisos y aumentar sus recursos", destaca.